Para la Bienal Regional de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca, y en un contexto casi opuesto a la primer sede, se construyó una nueva versión de la Sala Seca en un entorno de legitimación.

Como una irrupción política (espacio punk dentro de una institución consolidada) que dotó al museo de precariedad, fuécomplemento tanto de la arquitectura modernista del MBA (casona Maria Luisa) como del cubo blanco del MAC.