Casa Intermitente es un reactor poético que funciona a partir de la inestabilidad.

Se define, casi siempre, en cuatro etapas más o menos marcadas:

 

Llegada: confusa pero tajante, motivada por la arenga de hacer lo que no sabemos que haremos.

 

Asentamiento: nos apropiamos confianzudamente de lo que tenemos a mano, sabiendo que si hay siesta será a cuentagotas.

 

Estadíaun "por las dudas" funciona como exprimidor que saca el jugo al tiempo que estamos.

La convocatoria se expande en esta etapa, haciendo de la adversidad intrínseca un recurso natural: ni mucha para coartar la acción del artista; ni poca para que no haya de donde agarrarse.

 

Ida: La urgencia es un motor fundamental en nuestro hacer, ya que estamos donde estamos hasta que por algún motivo nos vamos.

 

Ese apagón es sólo un preámbulo.

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